jueves, 17 de febrero de 2011

Preguntas inevitables

Hace no más que unas pocas horas fue promulgada la tan anunciada reforma educacional, tan celebrada como un logro en éste gran acuerdo por la educación, y que hoy se ve patente en el papel. Reforma que por cierto, de revolucionaria en el análisis frío no tiene mucho y quizá nada, pero que ha sido anunciada con bombos y platillos como “la más grande desde la época de Frei Montalva”, (No está de más recordar que las 3 reformas educacionales más grandes del siglo XX ocurrieron en los gobiernos de: Prof. Pedro Aguirre Cerda; Gral. Augusto Pinochet Ugarte; e Ing. Ricardo Lagos Escobar), cada una con distintas características y evidentemente un espíritu diferente. Tristemente célebres nos resultan las reformas del gobierno militar, (que desligó la educación del aparato estatal, creó la separación de universidades tradicionales y privadas, y además amparó la entrada de lleno del lucro dentro del aparato educativo, entre otras consecuencias que hoy observamos. Todo basado en la ideología del libre mercado que se implantó en aquellos años en el país). Y más ingrata aún es la reforma llevada durante el periodo concertacionista, que además de profundizar la inequidad copió un modelo fallido, instaurando la jornada escolar completa, el sistema de educación diferencial, la PSU, y bajó dramáticamente los aportes fiscales a la educación pública. El resultado de éstas 2 últimas reformas detonó en la llamada “Revolución de los Pingüinos”, donde más de un millón de estudiantes salieron a las calles en 2006, para reclamar una educación digna, e igualitaria.

Si bien la intención no es hacer un estudio de orden académico respecto a los problemas de la educación en chile, e incluso hacer un somero análisis de la actual reforma resultaría demasiado largo para éste pequeño inciso, si pretendo reflejar un par de puntos que muchas veces se han omitido de los diversos debates sobre educación, ya sean en debates a nivel académico, político o sociales, y que a la postre evitan que en el papel se plasmen avances que permitan un desarrollo correcto de un buen modelo educativo para el país. En concreto me refiero a: I.- Las preguntas básicas que dan espíritu a la reforma, y II.- La integridad del sistema en la vida cotidiana. Puntos que a continuación paso a detallar.

I.- Preguntas básicas para dar un espíritu a la reforma: Mucha palabrería bonita sugiere este subtítulo, por lo que para no caer en la tan mal ponderada “Chilean Way” es conveniente aterrizar. Cuando uno parte un debate, éste siempre inicia de alguna inquietud previa, en éste caso el sistema que se estaba volviendo insostenible, era necesario cambiarlo, pero nadie se preguntó:

1. ¿Para qué enseñamos?: es acaso sólo una mera obligación, educar a los menores y sacar sin más profesionales y técnicos para el país. Sin ninguna intención en ello, vale decir, por que hay que hacerlo y nada más. En lo personal pienso que la formación del capital humano es la piedra angular de cualquier sociedad y definir bien para qué enseñamos o educamos es entonces una pregunta que debemos plantearnos antes siquiera de empezar a plantear soluciones a la loca como se ha hecho el último tiempo. En otras palabras ¿qué queremos?, ¿queremos tener sólo técnicos que produzcan y produzcan sin parar?, ¿queremos tener sólo existencialistas que cuestionen todo?, ¿queremos tener una sociedad armónica y equilibrada?

2. ¿Qué enseñamos?: sólo respondiendo a la pregunta anterior podría saltarnos ésta pregunta, aunque no por ello va a ser menos importante, de hecho hoy por hoy ésta cuestión se ha puesto en la palestra como uno de los temas cuando se habla de la calidad de la educación. ¿Es adecuado lo que se enseña?, ¿responde a la actual dinámica del mundo?, ¿respetamos acaso la libertad de cátedra?*, ¿producimos nuevos conocimientos?**, son sólo algunas de las preguntas que asaltan sin más. Si lo que se enseña no es adecuado al por qué enseñamos entonces todo el sistema carece de sentido.

3. ¿Cómo enseñamos?: la metodología, está íntimamente ligada al punto anterior, bajo el supuesto planteado de tener objetivos previos*** podríamos entrar a decidir en cuantas etapas dividir la educación (llámese básica, media, etc.), en qué tipos dividirla (deportiva, artística, científica, humanista, técnica, por nombrar sólo algunas de las posibles). Y en qué formas serían las más adecuadas para enseñar a cada una de las divisiones que de éste análisis resulte.

4. ¿A quién enseñamos?: aunque suene discriminador, ¿estamos enseñando a la gente correcta?, esta pregunta tiene su base precisamente en la integración, a todos los niveles posibles, ¿cómo?, pues básicamente, cuando hablamos de educación diferenciada muchas veces salta como evidente el no resuelto tema de la educación a quienes sufren de algún tipo de retraso o dificultad. Luego nos viene a la mente aquellos que tienen problemas de minusvalidez motriz, pero ¿dónde dejamos a los superdotados?, ¿en qué nos basamos para hacer las diferenciaciones? Ya el año 1983, Howard Gardner nos hablaba de las inteligencias múltiples, teoría que hasta hoy continúa ampliándose y perfeccionándose. Y fue el mismo quién en los '90 puso en jaque a todo el sistema Estadounidense. Y hoy sus reflexiones no parecen estar ajenas a los cuestionamientos posibles a la realidad chilena. Una persona tiene distintos tipos de inteligencias, por qué potenciamos sólo la lógico-matemática, y la lógico-lingüística en la “educación formal”, vale decir, dónde dejamos las otras 6 que en la actualidad son consideradas****. Una persona puede ser hábil en 1 o más de sus inteligencias y por lo mismo si no es potenciado de la forma correcta se producen algunos problemas concretos: 1.- la pérdida del potencial de la persona y 2.- la fuga de talento (en caso que esa persona por milagro salvase su potencial). Entonces, el saber si a quienes enseñamos estamos dándoles el desarrollo correcto se vuelve fundamental a la hora de pensar en un nuevo sistema.

5. ¿Cuanto invertimos?: AJÁ!, acá está la pregunta que usualmente está más en boga, si bien yo no quiero jerarquizar, resalta el hecho que usualmente, es a ésta la pregunta a la que más espacio se le da e incluso en muchas ocasiones se le deja como tema determinante o único a la hora de hablar. Pues si bien la lógica de que “entre más invierto mejor es el resultado”, podríamos partir por preguntarnos. ¿de quién es la inversión primera?, ¿por qué invierto en a y no en b?, ¿dónde va a parar la inversión?. Bien acá entramos en el delicadísimo tema económico, y como la finalidad de éste artículo no es realizar un análisis sino solo exponer, también será conveniente abordarlo en un nuevo aparte.

6. ¿Con quienes nos comparamos?: quizá el lector se pregunte ¿qué importancia tiene esto?, pues bien, cabe mencionar que la actual reforma toma como referentes a Nueva Zelanda, Suecia, y otros países de similares características que en la mayoría de los aspectos no guardan similitud alguna con chile. ¿Pero acaso no tienen las mejores educaciones del mundo?, eso es demasiado relativo como para poder ser tan tajante como nuestro ministro de educación ha sido, si bien nunca es malo mirar hacia afuera, debemos aterrizar la comparación a la hora de establecer nuestro sistema por algunos motivos bien sencillos, el primero, evidente, el sistema nuevo ha de ser nuestro por tanto copiar o importar modelos como se ha hecho hasta hoy será tropezar en un círculo vicioso con la misma piedra. El segundo motivo, es que al ser todas sus realidades prácticamente opuestas a las nuestras, su validez como referentes se reduce evidentemente. Hay casos como el Argentino, el Mexicano, e inclusive el Alemán que podrían asemejarse mucho más a nuestro país, y que podríamos usar como puntos de partida al estudiar o debatir soluciones a una nueva reforma, reitero no importar sistemas, dado que su cultura es similar, sus PIB son similares, sus tasas de impuestos son similares (al menos en el caso de argentina), y un largo etcétera. Éste análisis no puede en ningún caso omitir las falencias propias y de los otros.

7. ¿Qué plazos nos planteamos?, evidentemente para que una reforma resulte, no puede juzgársele a priori, ni en uno ni en cinco años, pero ¿con qué tiempos trabajamos realmente?, ejemplo, si parte de nuestro sistema educativo acoge la inteligencia kinestésica o motriz, y damos cabida a la educación deportiva, ¿es prudente esperar a las próximas olimpiadas, mundiales o competencias importantes para comenzar a ver resultados?, ¿cuanto demoraremos en implantar la reforma?, ¿por donde partiremos?, ¿cuando dejaremos el debate y pasaremos a la acción?, ¿cada cuanto replantearemos el nuevo sistema?

8. Por último ¿a cuantos enseñamos?: ojo, que al igual que al preguntarnos a quienes, ésta pregunta no pretende entrar en discriminación sino más bien en ajustar la realidad de la oferta a la necesidad. Es de común saber que no todos podemos ser ingenieros, no todos podemos ser médicos ni deportistas. Esto no quiere decir que el sistema educacional no debe acoger a todos sino que más bien se refiere a cuantas personas son necesarias proporcionalmente, para suplir cada necesidad de la sociedad. Planteo esto por que desde el ingreso de las universidades privadas al sistema, la oferta de carreras se ha vuelto ilimitada, y quién se ha impuesto como regulador ha sido el mercado, quién resulta poco eficiente en ésta área por el simple hecho que es mucho más probable que una persona en las actuales circunstancias prefiera ser un ingeniero antes que ser un músico, por dar un ejemplo y el mercado no potencia el real talento o interés de las personas sino más bien realza lo que la apariencia puede entregar (reconozcamos que gran parte de las personas prefiere mostrarse como médicos antes de mostrarse como artistas, sólo por una cuestión del “qué dirán”). Hay sobre oferta de profesionales, carreras colapsadas como el periodismo o la arquitectura, carreras poco rentables como la sociología, el arte, o la filología, escuelas de poco prestigio y dudosa calidad como la universidad de las américas, y carreras inexistentes como el lamentable caso de perito criminalístico o próximamente la ingeniería en expedición que ofrece la USS. Y una falta de técnicos realmente insostenible. El mercado en 35 años regulando la educación demostró que no puede poner atajo a situaciones como ésta. Otro punto que entra en éste análisis es el tema demográfico del cual también me explayaré en un futuro análisis.

II.- Integridad del sistema en la vida cotidiana: La actual realidad cotidiana de nuestra sociedad tiene costumbres feas y muy feas, una de ellas es la de desligarse de lo que no le gusta, en específico sobre el tema de la educación se hace evidente que todo aquello con lo que como personas no queremos luchar lo tiramos hacia el sistema educativo para que éste lo solucione, es así como hoy vemos que es en los colegios donde los jóvenes aprenden (o en teoría debieran aprender) sobre sexualidad, sobre educación cívica, sobre política, sobre religión. Y las familias a quienes siempre se les recalca su rol, se logra librar de cargar con éstas responsabilidades que a la postre implica educar a sus hijos. Comprendiendo que educar es un todo y no sólo el inculcar conocimientos duros en una cabeza, es que debemos entonces entender que ningún sistema, ninguna reforma, ni nada por el estilo podrán ser exitosos si la sociedad en su conjunto no comprende su rol en éste juego, y por lo mismo quedan las preguntas abiertas ¿qué es la educación en la vida de la sociedad?, ¿cómo educo a mi entorno en mi vida diaria?, ¿cómo me educo yo a diario?

Aclaraciones: para no desvariar en demasía en el artículo he seleccionado unos puntos a aclarar aparte de lo mencionado. Recordar que como toda opinión estas aclaraciones son subjetivas.

*¿RESPETAMOS LA LIBERTAD DE CÁTEDRA?: No sólo a nivel de educación superior existe la libertad de cátedra como una herramienta de la que el maestro dispone a la hora de enseñar a sus estudiantes. Pero resulta el problema que en la actualidad el sistema educativo chileno restringe la libertad de cátedra inclusive en la educación superior, reemplazándola por una cátedra estandarizada (éste fenómeno se da sobre todo en las universidades privadas no tradicionales), dónde todos los profesores deben enseñar lo mismo y no salirse de esa enseñanza pues los alumnos deben saber lo mismo al salir de sus carreras. La libertad de cátedra en cambio se basa en establecer un piso mínimo de conocimientos que entrega determinado curso, y permitir a cada Profesor que enseñe a partir de ello lo que el estime conveniente. Esta herramienta es la que hace posible que el nuevo conocimiento adquirido a través de la investigación sea llevado al aula por los académicos.

**¿PRODUCIMOS NUEVOS CONOCIMIENTOS?: Si bien en chile todas las universidades tradicionales desarrollan investigación, los niveles de producción académica registrada son escasos incluso al comparar chile con casos como el de argentina o México. La sola mención de países como Estados Unidos o Japón no tienen lugar en una comparación al hablar de la producción neta de conocimientos que tienen respecto a nuestro país. Punto aparte es la calidad de los conocimientos que se producen, por diversos motivos, falta de recursos a la investigación, falta de motivación a la misma, o la nula difusión de los conocimientos que se crean. “SON ROLES DE TODA UNIVERSIDAD LA FORMACIÓN, INVESTIGACIÓN Y EXTENSIÓN”, pero chile sólo cumple con el aspecto formativo que por cierto es el principal eje cuestionado en el sistema.

*** SUPUESTO DE TENER OBJETIVOS PREVIOS: esto refiere a plantear el sistema como reflejo de “lo que queremos como sociedad”, Cabe mencionar no es para nada un tema que pueda cerrarse con sólo un debate somero ni basarse en una opinión o determinarse con un plebiscito, sino que corresponde a un necesario cuestionamiento social, legítimo por lo demás. Pero bien pueden esbozarse pautas para poder establecer objetivos a la educación, un ejemplo es el decir “¿para qué sirve la educación en sus etapas?”, esto nos da como respuestas algunos puntos que pueden referenciar objetivos, ejemplo: “La educación primaria es para buscar los talentos de la persona y darle una formación general para afrontar el mundo de manera adecuada. La educación Secundaria corresponde a la etapa en que los talentos se desarrollan en el área más conveniente para la persona, y comienza a especificar la formación para afrontar el mundo. La preparatoria corresponde a una especialización en un subsector del área, ejemplo si en secundaria elegiste deportes en la preparatoria te especializas en básquetbol. La superior corresponde a la realización Técnico-Profesional”. El anterior corresponde sólo a un ejemplo y no debe tomarse como una opinión sobre el sistema de objetivos planteado.

****TEORÍA DE LAS INTELIGENCIAS MÚLTIPLES: planteada en 1986 por Howard Gardner, refiere a que no sólo el conocimiento duro es inteligencia sino que la inteligencia tiene distintas facetas que pueden desarrollarse, en la actualidad se consideran 8 tipos distintos siendo estos inteligencias: Lógico-lingüística, Lógico-Matemática, Kinestésica, Espacial, Musical-Artística, Interpersonal, Intrapersonal, Espiritual.

Felipe Soto Araneda.

Estudiante De Arquitectura Universidad de Chile

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